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Todos son llamados. Pero son pocos los que eligen despertar.

Por Luis Omar Scaramal.


A partir del 21 de diciembre del 2012 nació un nuevo ciclo donde Gaia y todos sus seres se trasladarán a una nueva dimensión.

Sin bien podremos pasar a la 5d, no ocurrirá en forma espontánea. Debemos decidir hacerlo y prepararnos para ello.

Los seres de luz nos ayudarán a trascender si nosotros antes nos ayudamos.

Recordemos que la culpa es el factor principal que afecta al humano al experimentarse separado de la Fuente. Se siente responsable de esa separación. Ese es el pecado original, y en síntesis, todos los pecados son la consecuencia de sentirnos separados de Dios.

A la culpa se le asoció el miedo al castigo, de esta forma el ego humano, estructura mental que sostiene la separación, almacena la culpa inconsciente y el miedo como emociones principales que proyecta en su vida dual.

La mente es el agente activo del alma y le proporciona su energía creadora.

El alma según su nivel de conciencia o nivel dimensional ejerce con la mente tres formas de pensamientos:

1- La del YO SOY, la mente del Ser Crístico en 9d. En perfección. En unidad con la Fuente.

2- La del YO INFERIOR, la mente con el Ego en 3d. El humano con cuerpo biológico.

3- La del YO SUPERIOR, la mente en 5d, intermedia entre esos dos Yoes, que aconseja al Yo Inferior, al estar en contacto con él Yo SOY.También llamada Espíritu Santo o Ángel de la Guarda.

Reiteramos, esos tres niveles pertenecen a una misma mónada o individuo en tres dimensiones diferentes. El Alma es multidimensional y puede viajar según su nivel de frecuencia.

Comparemos la forma de pensar del YO SOY y del YO INFERIOR para observar la distorsión provocada por la separación:

El ser Crístico vive en la perfección en la No Materia (el Cielo o Nirvana) donde la sabiduría o conocimiento es total, único y no-dual. Ese conocimiento es una experiencia, un sentir. No es acumulación y manejo de información como lo conoce el Ego.

El Ego vive en un mundo dual que es consecuencia de una percepción parcial y variada.

La mente Crística es real y sus pensamientos nunca cambian, la del Ego es ilusoria y siempre cambian.

El ser Crístico es espíritu, el Ego es cuerpo. El alma fuera de un cuerpo físico es Espíritu.

El ser Crístico es unidad, el Ego es separación.

El ser Crístico es realidad, el Ego es sueño.

El ser Crístico es eternidad, el Ego es tiempo.

El ser Crístico es amor, el Ego es miedo.

El ser Crístico es vida, el Ego es muerte.

Para despertar y sentir que somos uno con Dios, debemos corregir esas distorsiones. Pero antes conozcamos la naturaleza de Dios.

Dios es Unidad o No Dualidad

La tradición de los principales círculos académicos recalca que Dios, la Divinidad o la Fuente está más allá de todos los intentos humanos por definirla o calificarla. Su naturaleza perfectamente abstracta permanece para siempre incognoscible en este mundo material, más allá de nuestros poderes de entendimiento y expresión, los cuales están limitados por las dimensiones físicas y psicológicas de nuestros yoes egoístas específicos.

Dios sería la primera Causa, el Creador de toda vida.

Antes del comienzo del sueño de la separación, sólo existe Dios.

Sólo podríamos decir: DIOS ES y guardar silencio pues con ese sentir las palabras carecen de significado.

Dios es, y la naturaleza de su Ser es Espíritu y Amor, cuyas características incluyen ser informe, inmutable, ilimitado, perfecto, infinito y eterno.

Todos estos términos tienen un sentido limitado para una mente finita y separada, y por consiguiente tratar de ir más allá sería inútil.

Dinámica del Espíritu

La dinámica básica del espíritu es la extensión no-espacial y no-temporal, mediante la cual Dios expresa continuamente su Ser: Espíritu en creación.

Extensión y proyección reflejan una dinámica idéntica, el proceder "hacia afuera" de lo que está dentro de la mente. Sin embargo, la extensión la usaremos para el ámbito espiritual, y la proyección para el ego.

Si usamos el término creación en el área espiritual reemplazaría al de extensión, pero su dinámica trasciende el tiempo y el espacio.

En cambio si con el ego la palabra creación reemplaza a la de proyección ocurre dentro del tiempo y el espacio.

El Espíritu se extiende. El Espíritu anhela compartir su Ser, el de Dios, tal como su Creador lo compartió. Extender el Ser de Dios es la única función del Espíritu, que no puede retener su plenitud y grandiosidad, y esa plenitud es la que genera la extensión.

Usando al TODO como sinónimo de Dios o la Fuente, el primer principio del Kybalión dice:

"EL Todo es mente; el universo es mental. El Todo es el conjunto totalizador. Nada hay fuera del Todo".

Dios es mente y con sus pensamientos o ideas crea o se extiende; pero como Dios es una Unidad, esas ideas nunca lo abandonan. Lo interesante es que a nosotros nos ocurre lo mismo, podemos olvidarlas, pero quedan almacenadas en el inconsciente.

Al mirar el proceso de creación o extensión podemos imaginar a Dios como una Mente abstracta la cual contiene un pensamiento o idea, llamada Cristo, que nunca lo abandona, pues vive en unidad.

Dios comparte Su Paternidad contigo que eres Su Hijo, pues Él no hace distinciones entre lo que Él es y lo que crea pues sigue siendo Él Mismo. Lo que Él crea no está separado y también crea. No hay posibilidad en que el Padre acabe y el Hijo comience como algo separado.

Cristo el Hijo de Dios también se extiende de igual forma que su Padre.

La indivisa unidad de Dios y Cristo y Cristo y sus creaciones constituyen el estado del Cielo. A modo de metáfora podemos comparar a Dios con el sol y a Cristo y Sus creaciones con los rayos que emanan del sol, pero estos rayos o creaciones no están separados de su Fuente. Similarmente, una ola en el océano no puede entenderse ni conocerse separadamente del agua que es su fuente.

Vivimos en el mundo del ego que es dual, y ese es también nuestro lenguaje, por eso nos es difícil entender una realidad no-dualista. En el Cielo no existen seres individuales conocidos como Dios o Cristo, Creador y creado.

Por lo tanto, Dios no tiene una conciencia separada con la cual Él pueda tener una experiencia de Sí Mismo en relación con Su creación, Cristo; ni Cristo tampoco puede tener una conciencia de esa naturaleza con la cual Él pueda tener la experiencia de Sí Mismo, en relación con Su Creador, Dios.

Retornando a nuestra descripción simbólica del Cielo, podemos observar que aunque Dios y Cristo comparten la función del espíritu de crear y que son totalmente Uno, hay una diferencia esencial: Dios creó a Cristo; Cristo no creó a Dios. Aunque somos como Dios y creamos como Él lo hace, no somos Dios.

En resumen, podemos afirmar que Dios es Padre y Fuente, Creador y Primera Causa, y que Cristo es su Hijo, el creado y el Efecto. Están unidos como Uno, y unificados en el perfecto Amor y en la paz del Cielo.

Estos conceptos tan difíciles de entender con la mente dual, se pueden sentir con este hermoso pasaje de Un Curso de Milagros transmitido por Jesus a través de la canalización de Helen Schucman:

"Hay un lugar en ti donde el tiempo ha desaparecido, y donde se oyen ecos de eternidad. Hay un lugar de descanso donde el silencio es tan absoluto que no se oye ningún sonido, excepto un himno que se eleva hasta el Cielo para brindar júbilo a Dios el Padre y al Hijo. Allí donde Ambos moran, allí Ambos son recordados. Y allí donde Ambos están, allí se encuentran el Cielo y la paz"

Bibliografía consultada: Un Curso de Milagros. El libro de oro de Saint Germain. El Mensaje de Un Curso de Milagros de Kenneth Wapnick



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